JORGE BATTLE: “SOY UN AGRADECIDO DE CONAPRAN”

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Residente del Hogar “Ernesto Pinto Lagarrigue” en la comuna de Conchalí, ha sabido ganarse el cariño y respeto tanto de sus pares y cuidadores, quienes lo califican como una persona cariñosa, carismática, de gran habilidad discursiva y con gran “don de la palabra”.

 

Su presencia no pasa desapercibida. Siempre está activo, interactuando con sus pares o personal a cargo. Primero en el Hogar La Cisterna, actual “El Bosque” en el año 1996, y en el presente, el Establecimiento de Larga Estadía (ELEAM) “Ernesto Pinto Lagarrigue”, ubicado en la comuna de Conchalí el que ha acogido a Don Jorge Battle, desde 2005.

Quienes han tenido la dicha de compartir junto a él, lo señalan como “un líder innato” y un “orador con un gran don de la palabra”. Calificativos que dejan de manifiesto la personalidad de quien siempre está manifestando interés por colaborar con los demás y ser muy agradecido de las atenciones que recibe a diario.

Don Jorge nació el 7 de mayo de 1929 en el Hospital San Borja, en la ciudad de Santiago. Hijo único de Don Vicente Batlle Catalán (descendiente de Cataluña) y de Doña Julia Soto, su madre.

Sus estudios primarios los cursó en el colegio Don Bosco (Kinder – 1° Básico)  y luego en  el Liceo San Agustín, donde finalizó Secundaria.

Desde muy joven manifestó interés en temas culturales e intelectuales. Es así como llegó a ser un asiduo asistente a obras de teatro y conciertos. Uno de  los que más recuerda con afecto es el Lago de los Cisnes.

Hoy, una de sus grandes pasiones es la lectura, siendo Isabel Allende una de escritoras más destacadas. Asimismo, se destaca su oratoria, siendo un fiel representante de los residentes y de CONAPRAN, en cada discurso que brinda, logrando emocionar a cualquier interlocutor que lo escuche.

Durante toda su vida de adultez vivió solo. Se desempeñó en tres grandes rubros: Vendedor de zapatos y ropa durante 10 años en el sector de Franklin, “Casa Iris”. Posterior a esto, y durante cinco años tuvo un kiosco fuera del Hospital El Pino y finalmente al “periodismo”, donde se desempeñó como suplementero de diversos diarios que circulaban en la época.

Pasa sus días recordando y compartiendo sus historias y anécdotas que vivió durante juventud. En ese contexto, narra que cuando tenía 15 años, su padre le ofreció un viaje a Sur, siempre y cuando pasara de curso. Con empeño y entusiasmo, concretó el desafío planteado por su progenitor y junto a su madre, emprendieron rumbo al sur del país, visitando las ciudades de Chillán, Concepción, Osorno, Valdivia, Puerto Varas y Puerto Montt. Experiencia que tiene muy presente y que según indica, recuerda con mucho cariño y afecto.

Amor por el fútbol

Si bien relata que siente cariño por muchas cosas, indica que existe algo que lo ha acompañado durante toda la vida…su amor incondicional por el club de sus amores: Colo Colo. Es más, durante su niñez, tuvo la posibilidad de jugar en dicho equipo, aunque reconoce que “tenía más tesón que habilidades para el fútbol”. Y, con orgullo cuenta que mantiene vivo el recuerdo del día que estuvo presente en el partido donde el club de sus amores en los años 40 fue bicampeón frente a Magallanes. Actualmente, atesora un banderín que cuelga sobre su cama.

Ingreso a CONAPRAN

La historia que liga a Don Jorge con CONAPRAN, comenzó a gestarse en 1996, época en la que por medio de vecinos se enteró que había un hogar cerca de su casa. “Recuerdo que tenía muchos problemas por el ambiente. Vivía en una casa prefabricada, lo que sumado a la soledad y la falta de alimentación, me hizo enfermar bronquitis y asma crónica”.

Tras recibir algunos consejos, optó por acercarse hasta el Departamento Social de CONAPRAN, donde tras realizar su proceso de postulación, fue aceptado para ingresar en el Hogar de La Cisterna, actualmente “El Bosque”.

“Una vez que me instalé, recuerdo perfectamente que tuve la oportunidad de conocer lindas personas, hacer varias amistades y relacionarme con autoridades de la comuna que nos visitaban (…). Me tomé la libertad de colaborar en la institución en diferentes actividades, lo que sigo haciendo con gusto hasta el día de hoy”.

En 2005, tras ser evaluado como residente autovalente se tomó la determinación de trasladarlo al Hogar de Conchalí.

“Acá me cambio la vida, en especial por el hecho de ingresar a un hogar donde compartía con mis pares y participaba en igualdad de condiciones físicas y mentales en diversas actividades”.

“Soy un agradecido de este lugar porque no solo se me valora, sino que me ha brindado la oportunidad de recibir innumerables visitas y el cariño de quienes dirigen CONAPRAN, además de autoridades comunales”.

“Para mi sorpresa, entre las visitas recibidas en el hogar, me encontré con ex alumnos de mi querido Colegio ‘San Agustín’, institución que entregó un reconocimiento por haber sido alumno. Un galardón que pocos reciben”.

Para Don Jorge, CONAPRAN ha sido trascendental en su vida, y lo deja de manifiesto cada vez que puede, al afirmar que “lo que tengo aquí es importante, tengo todo”, agregando que “cuando estuve hospitalizado extrañé mucho el hogar donde se me brinda amor y seguridad”.

En la actualidad, y con más de una década viviendo en dicho establecimiento, y a sus 89 años recientemente cumplidos, expresa ser un agradecido de la vida. “A pesar de que no tengo familia, en CONAPRAN he conocido gente maravillosa. Mis apoderados siempre se han preocupado de mis necesidades y comodidad por lo que al menos para mí, ellos son mi verdadera familia”.

“Me siento satisfecho y motivado de vivir en un hogar de CONAPRAN. Gracias Señor por todo lo que he recibido acá y la vida que me ha dado tanto”. Y, finaliza aseverando que el día que deje de existir, y a expresa solicitud de él, su epitafio señale: “Aquí está quien amó la vida, más que su vida”.